Frases Anónimas

En Este Mundo No Existe Ninguna Verdad Absoluta, Sin Embargo , Esto Es Algo Absolutamente Verdadero.

Que díficil es amar cuando tanto amamos y en la persona que pensamos ni en su pensamiento estamos.

Lo malo de la ignorancia es que va adquiriendo confianza a medida que se prolonga.

No és fuerte áquel quién nunca cae, sino aquel quien al caer tiene la suficiente fuerza cómo para volver a levantarse.

Siempre hay quién anda en busca de un buen amigo, pero són pocos los que procuran serlo.

Enuncia tu verdad de manera clara y serena y escucha a los demás, incluso al que crees torpe e ignorante ya que también ellos tienen su historia.

Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia.

Un amigo es alguien que lo conoce todo de ti, y sin embargo... te aprecia.

No se trata de añadir años a la vida, sino de dar vida a los años.

Lo malo de ser puntual es que llega uno a un lugar y no hay nadie allí para apreciarlo.

Ama la verdad, pero perdona el error.


domingo, 2 de noviembre de 2008

Casualidades...


Que casualidades tiene la vida…

No te conocía hasta hace un par de días, ni siquiera sabia de tu existencia y ahora es como si te conociera de siempre…

Podríamos habernos visto antes, podríamos habernos cruzado miles de veces, por la calle, por los bares…y ninguno de los dos reparó en el otro…

Podrían separarnos un par de metros y ni siquiera vernos…

Es como si estuviéramos ciegos y el destino esperara para sacarnos la venda de los ojos para ver las cosas que nos habíamos perdido durante tanto tiempo.

Que casualidades tiene la vida…

jueves, 23 de octubre de 2008

"Tal vez la mujer necesita menos cerebro para igual inteligencia"

ENTREVISTA: RICHARD J. HAILER Experto en neurología (Universidad de California en Irving)
Richard J. Hailer, experto en neurología pediátrica, investiga en qué se diferencian los cerebros de los hombres y los de las mujeres. Primero, en busca de información neurológica básica, pero también para abrir vías hacia el estudio de los daños cerebrales y algunas soluciones. La importancia de su trabajo radica precisamente en eso, recalca, aunque a menudo le hacen chistes manidos del tipo: "¿Qué es lo que diferencia el cerebro de un hombre y el de una mujer? Las compras, o el desatino aparcando". Hailer, 59 años, profesor emérito de neurología pediátrica de la Universidad de California en Irving y especialista en estudios del cerebro con técnicas avanzadas de imagen, está pronunciando unas conferencias en España invitado por la Fundación La Caixa.

Pregunta. ¿En qué se diferencian los cerebros de hombres y mujeres?

Respuesta. Hay que distinguir dos cosas. Por un lado están las características físicas del cerebro, y se aprecian diferencias; la más obvia es que el tamaño medio del de los hombres es mayor. La segunda cuestión es si estas diferencias se relacionan o no con otras mentales porque hombres y mujeres pueden tener inteligencia equivalente aunque la media del volumen cerebral de los primeros sea mayor. Tal vez las mujeres no necesiten tanta cantidad de cerebro para ser igualmente inteligentes.

P. ¿Para qué sirven estas comparaciones?

R. La evolución ha generado al menos dos formas de organización del cerebro para hacer las mismas actividades mentales. Y esto es muy importante cuando se producen daños en el cerebro. Por ejemplo, cuando una mujer sufre un infarto cerebral en una determinada zona puede padecer consecuencias cognitivas diferentes que si se produce el mismo daño en la misma parte del cerebro de un hombre. Y si el cerebro tiene diferentes formas de hacer las mismas cosas y alguien sufre un daño en una zona del cerebro, puede haber maneras de rehabilitar otras áreas que compensen esa lesión.

P. ¿Es genética la base de esas diferencias?

R. En el siglo XXI ya no hablamos de base genética o de influencia del entorno. Son conceptos del siglo pasado. Sabemos que los genes se activan y se desactivan a lo largo de toda la vida. Los mecanismos son muy complicados y sólo ahora se empiezan a entender, pero sabemos que los factores del entorno contribuyen a la activación y desactivación de algunos genes. Los genes se expresan dependiendo, en parte, del entorno.

P. ¿Hay diferencias en patologías mentales entre hombres y mujeres?

R. Algunas enfermedades se dan más frecuentemente en hombres y otras en mujeres, como el autismo, que se da mucho más en hombres. En cambio, la depresión parece que es más común en mujeres.

P. ¿Cómo detectan los científicos esas diferencias cerebrales por sexos?

R. Mediante técnicas de imagen. Con diferentes tipos de resonancia magnética se puede ver la estructura cerebral o las funciones, con la tomografía por emisión de positrones vemos el uso energético del cerebro... Con todas estas técnicas se aprecian diferencias entre hombres y mujeres, pero recuerde que éstas son sólo una parte, y la otra es relacionarlas con las capacidades mentales, y eso es más difícil. Nuestras investigaciones muestran que cuando relacionamos características del cerebro con los test de cociente de inteligencia (CI) están implicadas diferentes áreas en hombres y mujeres, aunque unos y otros tengan el mismo CI.

P. ¿Estas diferencias pueden ser utilizadas como argumento de discriminación?

R. El conocimiento que tenemos de esas diferencias actúa en contra de la discriminación: hemos visto que en la mayoría de los aspectos hombres y mujeres son iguales, y algunas pocas cosas distintas a veces son a favor de las mujeres.

P. Aparte del volumen cerebral, ¿qué otras marcadas diferencias hay?

R. Por ejemplo, las fibras que conectan los dos hemisferios del cerebro son más gruesas en las mujeres, parece que tienen más conexión entre la parte izquierda y derecha. Todavía no entendemos exactamente qué significa esto. Todo el cerebro funciona en conjunto, como una orquesta. Lo que no está claro es cómo actúa el director. Y esta organización de la orquesta puede ser diferente en hombres y en mujeres, dependiendo de la tarea cerebral que se esté realizando, incluso con diferentes áreas activadas.

P. ¿Se aprecian las diferencias ya entre niños y niñas?

R. Empiezan en la infancia, pero algunas no son obvias entonces, como la habilidad aritmética. Los niños y niñas son iguales en esto, pero, luego, parece que a las matemáticas más avanzadas se dedican más hombres que mujeres. Esta diferencia se aprecia sobre todo en el extremo de la distribución de población, en personas con rendimientos muy altos

P. ¿Y los homosexuales?

R. Éste es un tema en el que no tengo conocimientos, y como científico tengo que darle respuestas basadas en datos y en conocimientos.

P. ¿Son distintos los cerebros de hembras y de machos en otros primates?

R. Tampoco respecto a esto tengo conocimientos.

P. ¿Qué es la inteligencia?

R. Es lo que uno hace cuando uno no sabe qué hacer. Llego a Madrid, hablo muy poco o nada de español y no sé qué hacer, alguien que me vea pensará que soy estúpido. Pero con inteligencia puedo averiguar cómo salir adelante. Otra definición se basa en las diferencias en aprendizaje, memoria y razonamiento.

P. Pero ambas definiciones parecen la misma porque usted averigua qué hacer en una situación desconocida aprovechando la experiencia, el recuerdo, el razonamiento...

R. Sí, una es una definición más formal que la otra de lo mismo. Unos individuos recuerdan más que otros, unos aprenden más rápido que otros y unos razonan mejor que otros. Llamamos inteligencia a esas diferencias. Pero puede haber otras definiciones de inteligencia.

P. ¿Se distinguen mente y cerebro?

R. Sea lo que sea la mente, procede del cerebro. No tiene mucho sentido hacer esa distinción, muy poca gente considera ese dualismo. Con las técnicas de imagen cerebral estudiamos la consciencia. El anestesista te pone inconsciente mediante fármacos cuando te van a operar y al acabar la cirugía te hace recuperar la consciencia. ¿Cómo funcionan estos fármacos en el cerebro? Lo hemos estudiado anestesiando a personas y aplicando técnicas de imagen para intentar entender las áreas del cerebro que se activan y desactivan cuando el individuo está consciente o inconsciente, así como el interruptor que los fármacos activan o desactivan. Lo estamos investigando, pero es muy difícil.

P. ¿Son las diferencias cerebrales entre hombres y mujeres mayores que la diversidad entre individuos de la especie?

R. En la mayoría de las tareas, las diferencias entre la población son superiores a las diferencias entre hombres y mujeres, aunque hay algunas características específicas.

P. ¿En qué tareas son mejores o peores unos y otras?

R. Hay ciertas tareas verbales en que las mujeres son mejores que los hombres. Pero la mayor diferencia está en determinadas habilidades de visualización espacial, en las que los hombres, sobre todo en el extremo superior de rendimiento, son mejores que las mujeres. Esto puede ser una explicación de por qué hay muchas mujeres en todos los campos de la ciencia -el 50% o más en las ciencias de la vida-, pero no en matemáticas, física e ingeniería. Es controvertido si esto se debe a razones sociales o culturales, o realmente a diferencias en estas habilidades de razonamiento matemático y espacial a rendimientos muy, muy altos.

P. ¿Y entre grupos étnicos, se aprecian distinciones cerebrales, por ejemplo, entre población blanca y negra?

R. Esto es muy, muy complicado, no tengo datos al respecto.

P. Hace unos meses el premio Nobel James Watson hizo unas declaraciones muy controvertidas por su sesgo racista.

R. Es complejo. Parece que puede haber alguna diferencia entre algunos grupos de personas, pero no está claro qué es lo que causa estas diferencias, si son de entorno, de educación, de diferencia entre ricos y pobres... Necesitamos antes explicar, por ejemplo, cómo la educación aumenta la inteligencia. Sabemos que la educación general beneficia a todo el mundo, pero no sabemos a nivel cerebral cómo funciona esto. Estuve con Watson hace poco en una reunión, no es un racista, yo creo que en este tema es muy fácil ser malinterpretado.

domingo, 12 de octubre de 2008

Ser adicto al sexo no tiene gracia

Los afectados sufren temblores, ansiedad y síndrome de abstinencia - Esta obsesión enfermiza les lleva a buscar sesiones de sexo para mitigar la angustia - El 85% son hombres
Vale ya de chistes fáciles. Ser adicto al sexo es ser un adicto. Es como ser yonqui. Miedo, temblores, mono. Sesiones de horas de sexo que no producen placer y que sólo mitigan por unos instantes la angustia, la ansiedad. El infierno por el que pasó Ricardo, que perdió sus dos trabajos y a su mujer, nos servirá para entender de qué hablamos. Vale ya de chistes fáciles. Ser un adicto al sexo no tiene ninguna gracia.
La adicción al sexo está en el centro del debate. Y no porque el actor David Duchovny haya pasado por una clínica. Hoy por hoy, no está reconocida como tal en el Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales (Disease Statistical Manual -DSM IV TR-), la biblia de los psiquiatras, el manual que permite efectuar un diagnóstico. Stricto sensu, no existe. Muchos de los que en Estados Unidos preconizan que se incluya en la próxima revisión de esta biblia, en 2012, otorgan una dimensión moral al debate, un cierto puritanismo. En España, un buen número de los que apoyan su incorporación al DSM abogan porque se reconozca una realidad innegable. El debate está abierto y lleno de matices. Pero hay algo en lo que todos, psiquiatras, terapeutas, sexólogos y pacientes, coinciden: estar enganchado al sexo no tiene ninguna gracia.
Las luces de los clubes de carretera, cada dos por tres, saliendo a su paso. Para Luis, circular de noche con su coche era exponerse a volver a caer. Luis es un nombre ficticio. Sólo su familia sabe que es adicto al sexo. El estigma social en torno a esta enfermedad es una losa.

Le cuesta contar su historia. Sentado en una consulta del Centro para el Tratamiento y la Rehabilitación de Adicciones Sociales (Cetras) de Valladolid, recuerda sus días de calvario. Las luces de colores de los clubes eran como la musiquilla que llama al ludópata para que eche otra moneda a la máquina. "Todo está perfectamente pensado para atraerte", dice, y tuerce el gesto: "La tentación es más grande que la voluntad".

Luis tiene 44 años y trabaja como comercial. O sea, viaja constantemente. Su trabajo le ofreció durante años una cierta cobertura, un catálogo de coartadas para su mujer. Hasta que llegaron los problemas de dinero. Entonces ya no hubo modo de tapar la evidencia con más mentiras.
Empezó a frecuentar prostíbulos con los libros de la Facultad bajo el brazo. Siempre iba solo. El trabajo trajo dinero, y el dinero, más visitas a los clubes. Noches cada vez más largas. Despertares junto a dos chicas. Prostitutas que le vendían coca para aguantar toda la noche. La factura de esas escapadas fue creciendo. Llegó a gastarse 2.400 euros en una noche.

Comenzó a llegar tarde a sus citas laborales. A utilizar su dinero y el de la empresa. A vigilar el buzón para interceptar las cartas del banco. Llegó un momento en que abría las páginas de contactos de los periódicos y sólo con ver el teléfono sabía en qué club se encontraba la chica del anuncio. "Los últimos tres meses fueron de locura, iba de putas todas las noches". Hasta que se encontró en un callejón sin salida, hace cuatro años. "El dinero me faltaba, la empresa me lo podía reclamar. Piensas en desaparecer, en estamparte contra un camión. Pero tuve un momento de lucidez y llamé a mis hermanos", dice subiendo la voz.

Necesitaba 8.000 euros. Le dijeron que no. Que pidiera un préstamo y que hiciera frente al problema ingresando en el Cetras. "Ahora agradezco que no me dejaran ese dinero, enfrentarme a mi problema fue lo mejor que podía hacer".

Cuatro años de terapia han pasado. Luis sigue acudiendo todos los miércoles por la tarde a este centro situado junto al campus universitario de Valladolid. Su mujer le dio una oportunidad y la ha aprovechado. Ha superado "el distanciamiento" que le separaba de ella. Ha aprendido a disfrutar de "los pequeños placeres de la vida". Juega de nuevo con su hijo. "Hay que pedir ayuda antes de llegar al límite", dice. Eso sí, nunca más podrá llevar una visa en el bolsillo.

"Es una patología de la libertad", dice Enrique Echeburúa, catedrático de Psicología Clínica de la Universidad del País Vasco. Cuando hay adicción, la persona lo pasa mal, no encuentra satisfacción, es incapaz de frenar y su obsesión interfiere en su vida. Afecta a su trabajo, a su capacidad de concentración, a su economía.

Hay parejas que practican sexo dos o tres veces al día y eso no significa que sean adictos al sexo. "Eso es la pasión de una relación que comienza, por ejemplo", declara la sexóloga Miren Larrazábal, presidenta de la Federación Española de Sociedades de Sexología. Hay personas que se masturban dos veces al día, dice, y eso no tiene por qué ser patológico. "Si eso no les causa problemas con su pareja, si no interfiere en su vida, si saben controlarlo, no hay problema. La persona que sufre adicción sólo obtiene placer en el momento, al final del clímax sexual ya se siente mal, vuelve la ansiedad, que va a más y que necesita volver a aplacar con más sexo".
De hecho, más de uno se agarra a la cantinela de la adicción al sexo para justificar su comportamiento en pareja. La sexóloga Charo Castaño, que atiende a mujeres en el Instituto Palacios, cuenta que en ocasiones ellas vienen acompañadas del marido, que dice que la mujer no le da lo que él quiere y que por eso lo busca fuera de casa, que no lo puede evitar. Francisco Cabello, presidente de la Liga Internacional para la Promoción de la Salud Sexual, asegura que es una coartada frecuente. "Si un hombre es infiel, no es que tenga una enfermedad, es que ha roto con sus valores. También hay gente que utiliza con frecuencia la prostitución y no tiene una adicción al sexo". Cabello también recibe a parejas en las que el hombre plantea que su mujer tiene adicción porque lo quiere hacer todos los días: "Son casos de falta de deseo masculino, hacerlo todos los días no es malo, ¿acaso decimos que alguien es adicto cuando ve dos partidos de fútbol al día?".

Fernando Pérez del Río, autor del libro Nuevas adicciones, ¿adicciones nuevas?, defiende que hace falta un diagnóstico común para todas las adicciones. "No hay gran diferencia entre el adicto al sexo y el drogadicto. No podemos estar inventando una nueva adicción cada tres años, se crea alarma social". En el Cetras de Valladolid, de hecho, uno de los centros pioneros en adicciones sociales en España, los adictos a las compras, a Internet y al sexo hacen terapia juntos.
Miércoles pasado, 18.30. Nueve pacientes están sentados en corro. Adelina Bernardo, la terapeuta, dirige la sesión. Hay una nueva incorporación al grupo, una mujer de mediana edad que se ha vuelto adicta al messenger, así que toca que cada uno de los pacientes se presente. Luis, el único adicto al sexo que acude a la terapia esta tarde, da el paso adelante y cuenta su caso. Poco después interviene Juan. "Yo entré aquí en el año 2000. Dejé el alcohol y lo cambié por una adicción a las compras. Me mentía a mí mismo y mentía a todos los demás". Olga, de 26 años, sentada a su lado, asiente. Ella padece bulimia y dependencia emocional, una adicción en la que una persona se convierte en el objeto adictivo de la otra. Todos tienen la sensación de tener mucho en común.

"Cuando escucho a alguien contar su adicción a la coca o al alcohol, siento que ésa es mi historia", dice Ricardo, otro de los nueve pacientes adictos al sexo que acuden a este centro, "el sudor, los temblores, la angustia, el miedo, el deseo desenfrenado de conseguir lo que necesitas". Ricardo -nombre ficticio-, de 49 años, perdió una casa y dos puestos de trabajo por su espiral adictiva. Su mujer le dejó. Cuando entraba en un restaurante, fijaba la mirada en una mujer, le daba igual que estuviera acompañada. La miraba y hacía un gesto. Si ella se levantaba al baño, aprovechaba el momento y se acercaba a proponerle un encuentro furtivo. "No me importaba que me diera una bofetada, si lo lograba, conseguía mi objetivo. No tenía reglas, ni moral, ni respeto por nada", dice, sujetando su cabeza entre las manos. Tuvo una recaída el pasado mes de enero. Dejó de comer, perdió 22 kilos, se le empezó a caer el pelo. Su mujer, de la que se separó un tiempo, ha vuelto junto a él para apoyarle.

Los adictos al sexo consultados dicen que siempre les faltó personalidad. Que no sabían decir que no. Que existía una enorme falta de autoestima y de confianza en sí mismos. Como Pedro, que trabaja solo en casa y cuya vida cambió con la llegada de Internet. Casado y con tres hijos, lleva cinco años en terapia. "Podía visitar páginas porno durante 12 o 14 horas al día. Acabé con molestias en el codo, de tanto usar el ratón", cuenta, apesadumbrado. Aún no ha salido del túnel, sigue trabajando en casa, e Internet está ahí. "Es como tener un mechero en una mano y un cigarro en otra para un adicto al tabaco".

Hay clínicas que ofrecen soluciones milagrosas al problema en 45 días. De hecho, los famosos suelen ingresar en centros de los que salen al poco tiempo. "En 45 días da tiempo a que la persona se centre y se dé cuenta de que tiene un problema", dice Adelina Bernardo. Hacen falta entre seis meses y un año para que la persona se estabilice. Y como ella suele explicar, ser adicto al sexo es como tener diabetes. Hay que mantenerse vigilante toda la vida, como el alcohólico que no debe volver a probar un sorbo. Eso sí, con la terapia se puede volver a la vida, salir del infierno.
La combinación con la cocaína

"Veo muchos adictos combinados sexo-coca", dice el director del Instituto Andaluz de Sexología, Francisco Cabello. Personas que en sus noches de desenfreno tienen que recurrir además a la viagra para no perder la erección que el consumo de cocaína produce.
La psicóloga Adelina Bernardo explica que, en muchos casos, detrás de la adicción al sexo hay episodios de abusos sexuales en la infancia. O padres que han hecho que los hijos desarrollen un sentimiento de culpabilidad frente al sexo.
El Instituto Dexeus de Barcelona realizó un estudio clínico entre sus pacientes hace dos años. De los 65 adictos al sexo que estudiaron, el 85% eran hombres. El 32% presentaban adicción a tóxicos; un 18% habían sido compradores compulsivos, y un 5%, eran jugadores patológicos. El 21% sufría un cuadro depresivo.
El psiquiatra Josep Maria Farré, que lleva años estudiando este fenómeno, explica que hoy por hoy la adicción al sexo no está reconocida como tal por la comunidad científica. Y que lo que se está planteando es su inclusión en el grupo de los trastornos del control de impulsos, un capítulo en el que hoy se hallan la ludopatía, la piromanía, la cleptomanía o la tricotilomanía (arrancarse el cabello). "Debemos aceptar que es un fenómeno que existe y estudiarlo".
Enrique Echeburúa también se muestra partidario de que se reconozca su existencia. Eso sí, ambos se desmarcan de la cuestión moral que acompaña al debate en Estados Unidos. "La sexualidad está siendo patologizada", explica por teléfono desde la Universidad de Indiana el investigador Brian Hodge.
Farrés dice que, entre los adictos al sexo, los más impulsivos pueden llegar a ser acosadores sexuales. El doctor Blas Bombín, fundador del Cetras, asegura que la adicción al sexo es la única adicción que no es atenuante y que puede llegar a ser agravante en un juicio. "El clima de alarma social es de rechazo a estos adictos, se les estigmatiza como si no tuvieran remedio. Pero son personas rehabilitables".
Añade que el perfil del violador es distinto: en el caso del violador hay un trastorno de la personalidad. "El reconocimiento de la adicción al sexo es políticamente incorrecto en la medida en que puede acabar convirtiéndose en atenuante en determinados delitos", sentencia.

martes, 30 de septiembre de 2008

Locos de la historia



M. BARRADO TIMÓN/BADAJOZ

'Locos de la historia', el último libro de la psicóloga Alejandra Vallejo-Nájera ha vendido dos ediciones en una semana contando los problemas de los reyes, reinas o jefes de gobierno que gobernaron en medio de las dificultades que a ellos y a su entorno les imponía la enfermedad mental.


La escritora desvela la ternura que destilan algunos de estos personajes que han sido juzgados duramente por la historia sin atender las condiciones en que ejercieron su papel.


Alejandra Vallejo-Nájera afirma, en contra de quienes la presentan ahora como una víctima del complot político, que Juana la Loca estaba «loca, loquísima, rematadamente loca». Juana tenía una esquizofrenia heredada de su abuela Isabel de Portugal, que ofreció los primeros síntomas de la enfermedad cuando nació su hija Isabel la Católica.


Por lo demás, Juana fue una persona «inteligente, bien dotada y muy capacitada para gobernar», explica la escritora que reconoce que no ha encontrado información suficiente sobre este personaje.


Otros personajes reales con problemas mentales fueron Luisa Isabel de Orleans, nuera de Felipe V, que era exhibicionista y el propio Felipe V que interrumpió su reinado en cuatro ocasiones por las crisis de locura que sufría.


Luis I y Fernando VI, sus sucesores, también ofrecieron síntomas de enfermedad mental. «El problema de esta gente es que se casaban entre sí y la psicosis se la pasaban unos a otros dentro de la propia familia», dice. De Isabel de Farnesio cuenta que recibía palizas de su marido Felipe V, que era muy agresivo cuando le sobrevenía la crisis.


El último poderoso que estudia Vallejo-Nájera es Rasputín. La autora lamenta el drama de estos enfermos que no pudieron contar con una medicina avanzada para tratar sus males. «Nadie les entendía ni les paraba en sus desmanes», se queja.


Alejandra Vallejo-Nájera escribe tanto obras para adultos como relatos para niños. Un buen ejemplo de su acierto fueron sin duda los pequeños que la esperaron para que firmase ejemplares de su obra '¿Odias las matemáticas?'. Este libro surgió de la propia experiencia personal de la escritora con esta ciencia que resulta ininteligible para muchos pequeños estudiantes. Piensa que los profesores hacen todo lo que pueden pero que tienen problemas para ponerse en el lugar del pensamiento abstracto de los niños.




Podemos encontrar un resumen de los capítulos en: http://www.esferalibros.com/pdfs/dossier_locos.pdf

lunes, 29 de septiembre de 2008

Bisexualidad: orientación incomprendida



Por M. PÉREZ, J. J. BORRÁS Y X. ZUBIETA (SOITU.ES)

El 23 de septiembre se celebra el Día Internacional de la Visibilidad de la Bisexualidad. La FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) organiza actos conmemorando este día. La fecha elegida conmemora la muerte de Sigmund Freud, que dedicó parte de su obra a elucubrar sobre este tema. Por vez primera se reivindicó el orgullo bisexual en la Conferencia mundial de la ILGA, en Johannesburgo (Sudáfrica) el 23 de Septiembre de 1999.

Popularmente se dice que es bisexual la persona que tiene prácticas sexuales con personas de ambos sexos. Nos quedamos con esta definición sin entrar en más honduras. Ya que el tema no parece tan sencillo; para muchos investigadores representa un reto el poder definir quién y en qué momento es bisexual, ya que, esta condición puede ser muy variable en una misma persona a lo largo del tiempo. Incluso en el desarrollo evolutivo del ser humano. Muchos juegos sexuales infantiles se realizan en grupo y pueden participar individuos del mismo y/o distinto sexo. En la infancia o adolescencia, ¿cuántas mujeres pueden recordar haber tenido cierta intimidad con una amiga, aunque también le atraían los chicos? ¿Cuántos hombres han tenido cierta intimidad sexual con compañeros, masturbaciones en grupo…? ¿Cuántas personas adultas, que pasan por algún desengaño amoroso con el sexo opuesto, recalan en los amorosos brazos de una persona amiga de su mismo sexo? Sin contar con las personas que se ven privadas de relacionarse con el sexo opuesto al estar recluidas y alivian sus pasiones con compañeros o compañeras de reclusión. ¿Se puede llamar a esto bisexualidad? ¿Es una Bisexualidad circunstancial?
Por otro lado, están las personas que se consideran a sí mismas bisexuales. Esta bisexualidad como opción ha sido la eterna incomprendida, no solo por homosexuales y heterosexuales a los que les cuesta entender esa amplitud de miras en terreno sexual, sino para los propios bisexuales, que contagiados por la dualidad dominante pueden ver su doble opción más como una carga que como una ventaja. Eso hace que a veces se piense que los bisexuales están confusos y que se sienten imprecisos con su orientación sexual; debido a que pueden sentirse agobiados ante la presión de tener que definirse, como si la bisexualidad no pudiera ser una opción en sí misma.
Hemos tenido en consulta personas preocupadas por su condición de bisexuales en busca de una definición más acorde con la dualidad reinante. Muchas veces, acuden influidas por la inseguridad de sus parejas, que se siente desbordadas al tener que competir –en su fantasía– con todo un universo de posibilidades, al considerar que para su pareja bisexual, tanto hombres como mujeres son objeto de deseo. Una mujer decía: "yo puedo competir con otras mujeres, pero no puede darle lo que le da un hombre". A pesar de que, en el caso del que hablamos, su pareja bisexual aseguraba estar enamorado de ella como persona y que no echaba de menos otros amantes.

Una orientación sexual cuestionada

La bisexualidad, especialmente la masculina, ha sido cuestionada por diversos estudios. En una investigación reciente se midió la respuesta genital ante imágenes eróticas masculinas y femeninas. El resultado fue que bastantes hombres que se declaraban bisexuales respondían con mayor contundencia ante las imágenes masculinas. No nos extrañan los resultados de este estudio, debido a que algunos homosexuales egodistónicos, que no aceptan su homosexualidad, pueden definirse como bisexuales para rebajar su nivel de angustia, creando confusión. No se puede olvidar la presión social tan fuerte que ha habido y todavía hay con respecto a la orientación sexual, que ha llevado a que algunas personas no se acepten a sí mismas como homosexuales y prefieran etiquetarse de bisexuales.
Por eso, algunos estudiosos de mente no muy amplia, generalizan y lo meten todo en el mismo saco, atreviéndose a afirmar, que los bisexuales simplemente están pasando por una fase. Que realmente es un inicio de la homosexualidad no asumida. Una salida desesperada para no enfrentarse a su homosexualidad.
Entre los practicantes de la bisexualidad se pueden encontrar a personas que son buscadoras de sensaciones, que tienen curiosidad sexual y no quieren discriminar a nadie de su radio de acción sexual. Además, suelen asegurar que los que no tienen relaciones es por que no se atreven y que se pierden muchas oportunidades. Reivindican al infante perverso polimorfo freudiano y piensan que todos somos en esencia bisexuales, pero que la sociedad nos reprime y encierra en la heterosexualidad y homosexualidad estrictas.

Mitos de los bisexuales

Hay personas esencialmente bisexuales que pueden sentirse muy limitadas al pensar que sólo debieran sentirse atraídas por uno de los sexos; sus emociones y deseos están dirigidos hacia personas, no importa cual sea su sexo. Una mujer contaba que sus fantasías y conductas sexuales variaban dependiendo si su pareja era hombre o mujer. Pero que la intensidad de su deseo y la atracción que sentía era la misma. Se declaraba, además, monógama sucesiva: había convido durante tres años con una mujer y después durante dos, con un hombre, y se declaraba fiel en las dos relaciones, sin echar en falta la presencia masculina o femenina. Afirmaba que sencillamente amaba a personas.
Otro de los mitos es el que los bisexuales son seres asociales, promiscuos insaciables e irreverentes, que no se casan, ni se comprometen. Para nada, los bisexuales están entre nosotros, podemos encontrarlos en las reuniones del colegio como responsables madres y padres de familia. El tener una vida más o menos disipada depende del individuo, no de la orientación sexual.
Algunos estudios señalan que las mujeres pueden sentirse más fácilmente atraídas por personas de su mismo sexo, y aceptar esa atracción. Ciertamente es notorio que para las mujeres resulta más fácil compartir intimidad física. De hecho, si se pregunta a las mujeres, si tuvieran que elegir como compañero sexual a un hombre repulsivo o a una chica guapa, muchas no tendrían reparos en elegir a la chica. Si esta pregunta se la hacemos a los hombres, cambiando el sexo de los protagonistas, seguramente a muchos les resultaría más difícil elegir al chico guapo. ¿Se debe esto al condicionamiento social? La bisexualidad encierra todavía muchas incógnitas.
¿Qué opinas de la bisexualidad? ¿En algún momento de tu vida has deseado a una persona de tu mismo sexo? ¿Has tenido relaciones con alguien que reconociera su bisexualidad? ¿Son las mujeres más bisexuales que los hombres?

http://www.soitu.es/soitu/2008/09/23/sexo/1222151452_753371.html

domingo, 28 de septiembre de 2008

Posdata: Te quiero





Sinopsis

Holly y Gerry Kennedy forman un matrimonio perfecto. Para ella, su divertido e impetuoso marido irlandés es el amor de su vida. Por eso, cuando muere tras una enfermedad, Holly queda destrozada. Gerry, a sabiendas de cómo reaccionaría su mujer, ideó un plan: antes de morir, le escribió una serie de cartas que iría recibiendo durante semanas para animarla y guiarla en un viaje de redescubrimiento de sí misma. Todas las misivas terminan con un "Posdata: Te quiero" que la empujan a un nuevo futuro.
La película está basada en el bestseller internacional homónimo de la autora irlandesa Cecelia Ahern, quien sólo tenía 21 años cuando lo escribió. El mensaje de esperanza y la historia de un amor tan profundo, que mezclaba situaciones de humor y drama a la vez, cautivo al gran público y al director Richard LaGravenese. Guionista de películas como "Los puentes de Madison" o "La princesita", LaGravenese se colocó detrás de la cámara con "De ahora en adelante" y recientemente ha dirigido una de las historias de "Paris, je t'aime". En su anterior película, "Diarios de la calle", contó con Hilary Swank como protagonista, con la que ahora repite.
La pareja protagonista es una de las más guapas del momento. Por un lado está la ganadora de dos Oscar Hilary Swank (Million Dollar Baby) y por el otro, el atractivo escocés Gerard Butler, muy de moda gracias a su Leónidas de "300". Junto a ellos, un lujo de actores secundarios: Kathy Bates (Misery), Lisa Kudrow (de la serie "Friends"), Harry Connick Jr. (de "Will y Grace"), Gina Gerswhon (de la versión norteamericana de "Betty la fea") y Jeffrey Dean Morgan (de la serie "Sobrenatural").

Crítica

El cine romántico norteamericano parece haber encontrado un filón exótico en el paraíso celta de las islas británicas. Después de que Patrick Dempsey y Michelle Monaghan se enamorasen hace apenas un mes en la verde Escocia, Hilary Swank y Gerard Butler hacen lo propio en la no menos verde Irlanda. En ambos casos se trata de inyectar cuarto y mitad de bucolismo y buscar de paso un pretexto para colar gaitas y romanticismo céltico en la acaramelada banda sonora. Todo precioso entre postalitas apabullantes, ideales casitas de campo y lugareños bohemios, automáticos y de una sola pieza. De hecho lo mejor de "Posdata: Te quiero" es su buen gusto por la flora irlandesa y el paisaje diez. Lo demás, lo otro, es un espectacular bombardeo de estereotipos del drama trágico-romántico con pespuntes de comedia apuntalada por personajes complemento como el de Phoebe-Lisa Kudrow, que es, faltaría más, pariente cercana de la entrañable idiota de "Friends".
Así, entre soluciones de molde enuncia Richard LaGravenese la fórmula romántica de perogrullo, dibujando el espacio de un amor ejemplarque sortea la incómoda imposición del espacio-tiempo planteando una correspondencia entre el novio muerto y la novia viuda destinada a devolver a ésta última a la vida. Para ello el guión se inventa un diabólico montaje de cartas encadenadas organizado por el malogrado novio antes de irse al otro barrio que se mueve entre la improbabilidad y el delirio con poco ánimo de amoldarse a la lógica. Disculpados los artificios del reencuentro postal entre los dos cónyuges más allá de la muerte, "Posdata: Te quiero" deshoja con poco estilo todas las convenciones matriz de la epopeya romántica con redención al fondo, enfilando un sendero parco en sorpresas y previsible del primer al último quiebro, entre excesos de azúcar y personajes-tipo sin profundidad ni media ni larga.
LaGravenese busca siempre la lágrima rápida y fácil y ocasionalmente la encuentra. Pero a lo bruto, con estrategias innobles de manipulación sentimental o, en el mejor de los casos, gracias al compromiso y oficio de sus dos actrices principales: Hilary Swank y, sobre todo, una Kathy Bates inmensa que recupera felizmente la mejor versión de sí misma. Lo demás es guarnición para consumidores compulsivos de emociones en lata, una película de esas extremadamente disfrutables en una sobremesa televisiva de tedioso festivo.

EL PEQUEÑO SALVAJE

La polémica herencia-ambiente ha sido una constante a lo largo de la historia. A lo largo del siglo XX se ha centrado en determinar qué es más importante, la biología o la educación. Sin embargo, hoy se acepta que la respuesta es variable, y que lo que se produce es una interacción entre herencia y ambiente. Mientras que ciertos trastornos físicos raros son 100% genéticos (ya sean heredados o producto de agentes tóxicos alterantes, como la exposición a cierto tipo de radiaciones), el fenotipo de la mayoría de rasgos normales complejos como salud, inteligencia o personalidad, están sometidos a fuerzas tanto hereditarias como ambientales.

Nuestro código genético tiene un carácter dual distinguiéndose una parte cerrada y fija, que contiene aspectos que nos caracterizan como seres humanos; y otra parte abierta y variable, que se moldea con el ambiente. La parte invariable contiene rasgos estructurales de nuestro ser (como tener un cerebro, dos ojos, ser bípedos...) y un calendario evolutivo (el desarrollo prenatal, el acceso a la bipedestación, los cambios de la pubertad...). El hecho de nacer tan inmaduros y que gran parte de nuestro desarrollo se produzca postparto permite que nuestra especie sea muy adaptativa. Sin embargo, nuestro futuro como especie no puede correr el riesgo de que el desarrollo de características propias de nuestro ser (como el andar, el comunicarnos, el procrear) dependan enteramente del ambiente. De ahí que la parte de nuestros genes que nos definen como especia sea tan inflexible respecto al ambiente y se desarrolle aún a su pesar, con una determinada cronología bastante regular en todos los sujetos. Esta idea se conoce como canalización y ahce referencia a que hay rasgos altamnete canalizados con pocas posibilidades de variación, y que el desarrollo humano es menos determinístico (canalizado) y más probablilístico, cuanto más nos alejamos del momento del nacimiento.

Pero respecto a la parte variable, nuestros genes proveen de capacidades potenciales y calendarios madurativos para estas capacidades de forma que el ambiente puede incidir en su inhibición o potenciación. Este concepto se conoce como esfera de reacción y hace referencia a la variabilidad potencial en la expresión de un rasgo hereditario dependiente del ambiente.

En las últimas décadas, la llamada genética de la conducta ha intentado determinar hasta que punto los rasgos psicológicos están determinados genéticamente, tratando de precisar el grado de heredabilidad de los mismos. Para ello se han llevado a cabo tres líneas de investigación: estudios de familiares, de gemelos (univitelinos y bivitelinos) y de hijos adoptivos. Las conclusiones más interesantes que ha aportado la genética de la conducta respecto a las relaciones entre herencia y ambiente son las siguientes:

Correlaciones herencia-ambiente

  • Correlaciones pasivas: Los padres transmiten a los hijos ciertos rasgos genéticamente, pero también suministran entornos que estimulan el desarrollo de esos rasgos (por ejemplo, un padre músico creará un entorno favorable para la música de forma que si el talento musical ha sido transmitido a su hijo, se verá potenciado)
  • Correlaciones evocativas o reactivas: Los niños con diversas constituciones genéticas despiertan respuestas diferentes en los adultos que los estimulan más en una u otra dirección.
  • Correlaciones activas: En función de nuestras disposiciones genéticas, las personas buscamos más unos contextos que otros al igual que elegimos más unas actividades y compañeros que otros.


Conclusiones adicionales

  • La influencia del ambiente es a nivel individual. Lo que hace distintos a dos hermanos no es sólo su dotación genética, sino el crecer en ambientes distintos, aunque vivan bajo el mismo techo.
  • En cada sujeto la ecuación herencia ambiente adopta un perfil particular que no puede ser predicha conociendo solamente el rasgo psicológico y las características del entorno.
  • Las experiencias que afectan profundamente el desarrollo no son aquellas que son similares para todos los hijos de una familia sino aquellas que son diferentes (efectos ambientales no compartidos) Mientras que la herencia es responsable de la mayor parte de diferencias.

La polémica herencia.ambiente ha ido evolucionando a medida que se ha ampliado nuestro conocimiento del genoma humano. Sin embargo queda mucho aún por descubrir respecto a los genes que determinan los rasgos psicológicos y las afirmaciones que hoy se hacen pueden verse alteradas con futuros descubrimientos.

Acontinuación pondré un documental sobre el caso de un niño que se cria totalmente desprovisto de la atención humana, más conocido como el pequeño salvaje L'Averion. En este video podremos observar la importancia y la necesidad del contacto social en la edad temprana:

a. Observen que el desarrollo del autoconcepto requiere un entorno social que proporcione a la persona lo necesario para aprehender información acerca de sí mismo.
b. Que la falta de contacto social y comunicación tiene efectos muy importantes sobre el desarrollo de la mayoría de las capacidades humanas.
c. Que como consecuencia de ese aislamiento, se halla notablemente incapaz de expresar sentimientos, más allá de los estrictamente necesarios para su supervivencia.
d. Que, como ocurre con los autistas, tiene dificultades importantes para interactuar con otros, anticiparse a otros y desempeñar distintos roles.

Además de las consecuencias de un aislamiento social prologando:

1. Obsérvese que cuando se encuentra por primera vez al niño, éste va desnudo, camina a cuatro patas, come con las manos y se desplaza entre los árboles. Hace movimientos repetitivos y estereotipados, en particular movi­mientos de balanceo con su cuerpo, una conducta muy común en niños autistas.
2. Que el pequeño no sabe hablar, sólo emite gruñidos y gemidos.
3. Que vive al margen del mundo social y que los adultos que intentan comunicarse con el niño tienen la misma sensación que si lo hicieran con un niño autista.
4. Que no reacciona ante estímulos auditivos fuertes, como el de un objeto que se cae de una mesa o el de una puerta que se cierra con un fuer­te golpe. Sin embar­go, parece reaccionar al ruido de una nuez al partirse.
5. Que al principio, el pequeño es insen­sible a cualquier emoción, no ríe ni llora, ni expresa ningún sentimiento ni afecto por nadie. Su umbral del dolor es extremadamente alto y continúa realizando constantes movimientos de balanceo; no fija bien la mira­da; hace muecas con la boca; y tiene un constante tic de guiño en los ojos.
6. Que su potencial biológico y cognitivo facilitará la desaparición de las conductas extrañas y antisociales y aprenderá a través de juegos conceptuales y de memoria, el lenguaje hablado y escrito.

FICHA TECNICA
Título original: L’enfant sauvage.
Director: François Truffaut.
Año: 1969